Alejandro Foxley Rioseco
Ministro de Relaciones Exteriores de Chile
La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) acaba de dar un paso decisivo para su consolidación con la aprobación de su Tratado Constitutivo.
Durante la Cumbre de ayer, en Brasilia, la unanimidad de los países solicitaron que Chile presida esta organización durante el próximo año. La Presidenta Bachelet aceptó y asumió de inmediato la dirección del organismo.
Creemos que se nos presenta una oportunidad para impulsar con mayor vigor, desde esa posición, los procesos de integración en América Latina.
En nuestra región, el proceso de integración se inició hace 50 años. Indudablemente ha habido avances, en particular en cuanto a diálogo político y comercio. Pero comparemos con la experiencia europea. La Unión Europea también inició su proceso de integración hace 50 años. Hoy, el 74 por ciento del comercio europeo se realiza entre sus países. En América Latina, en cambio, apenas llegamos al 17 por ciento. Poco, por cuanto la comparación tampoco nos favorece respecto del este de Asia, que llega al 50 por ciento de comercio entre sus países.
En el papel, las instituciones de la integración de América Latina no son muy diferentes de las europeas, pero los procesos para construirla han sido diferentes. Lo básico para los europeos era inicialmente la integración en dos planos: la energía y la infraestructura. América Latina prefirió enfocarse desde el inicio en la instalación de Tratados Constitutivos que incluían la integración simultánea en todos los planos, a lo que Europa está recién llegando después de 50 años y en un avance gradual y por etapas.
El enfoque latinoamericano, entonces, es más bien formal o "de jure", enfatizando la primacía de los instrumentos legales para alcanzar la integración entre los países. Hemos sido prolíficos en normas jurídicas de integración, pero no más del 30 por ciento de ellas se han incorporado al orden jurídico interno, según un trabajo de un centro de estudios de un país vecino.
La experiencia europea ha sido diferente. Después del término de la Segunda Guerra Mundial, Europa se encontraba devastada luego de los conflictos bélicos. El 9 de mayo de 1950 el ministro de Asuntos Exteriores francés, Robert Schuman, afirmó que "Europa no se hará de una vez, se hará gracias a realizaciones concretas, paso a paso". Así, Europa partió con la Comunidad del Carbón y del Acero y avanzó progresivamente en la integración económica. Sólo hoy, más de 50 años después, está hablándose allí de una Constitución Política Europea.
Si siguiéramos el ejemplo europeo, deberíamos poner urgencia en América del Sur a la integración a través del tratamiento común en materia de recursos o necesidades esenciales para todos, como son la energía, la infraestructura y la protección social. Por ejemplo, para lograr una integración efectiva en materia energética, es fundamental acordar un marco jurídico común que permita atraer a la inversión extranjera a la región, una política de precios razonables y compatible con el escenario internacional, fomentar la asociatividad entre empresas de distintos países, lograr un estricto cumplimiento de los contratos y políticas tributarias armonizadas.
Asimismo, habría que ratificar la voluntad de llevar adelante la integración física, donde los corredores bioceánicos tendrían que completarse a la brevedad. Ello se anunció por los Jefes de Estado en Brasilia en 2000 y todavía no se termina ninguno de ellos. Los presidentes Lula, Morales y Bachelet se comprometieron en La Paz a inaugurar en 2010 la carretera que unirá Santos en Brasil con Arica e Iquique a través de Bolivia. Ese es el enfoque que hay que priorizar en Unasur.
El tercer tema que impulsaremos es el de construir una mirada convergente respecto de las políticas sociales más efectivas para ampliar las oportunidades a los sectores excluidos y reducir las desigualdades en la región. Ese factor, la cohesión social, ha sido decisivo para el éxito de la integración europea.
Aquí hay tres tareas concretas, prioritarias para la región, que Chile impulsará activamente a través de la Presidencia de Unasur. Siguiendo lo que Schuman recomendaba a los europeos al iniciar el proceso, tareas concretas, avances medibles, retórica en retirada. Es el camino para recuperar el tiempo perdido en el proceso de integración regional.
Esperemos que este enfoque sea compartido por los otros socios de Unasur.
Artículo publicado en El Mercurio el 24 de mayo de 2008
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